¿Quién fue Arrechavala?

Pasarán los años y muchas generaciones, pero siempre estará en boca de los abuelos, de los padres, en la vox populis, la famosa leyenda del coronel Joaquín Arrechavala.

En la Ciudad de León Santiago de los Caballeros, Arrechavala es el personaje más popular, cuyo espíritu asusta por las noches en las calles.

¿Quién era Arrechavala? Nació en Madrid, España, en el año 1728. Sus Padres fueron José Antonio Arrechavala y Abrocia de Vílchez.

Nos aporta,manfut.org/leyendas, que vino a Nicaragua enviado por el Rey de España Carlos II de Borbón. Fue ascendido a coronel el 14 de febrero de 1791. Este grado lo ostentó hasta 1821, cuando se proclamó la independencia de Centroamérica en Guatemala.

La última actuación oficial del coronel Arrechavala está contenida en el documento suscrito por la diputación provincial el 28 de septiembre de 1821, conocido con el nombre de Actas de los Nublados.

El coronel Arrechavala murió el 13 de octubre de 1823, en la ciudad de León, donde fundó su familia nicaragüense, con los auxilios de su religión. Su esposa fue Juana de Dios Novia y Sotomayor, y sus hijas Joaquina, Tomasa, Viviana, Micaela e Inés.

Fallecida su esposa, don Joaquín contrajo matrimonio con Valeria García, con quien no tuvo hijos. Tuvo gran influencia en los aspectos económico, social y político en Nicaragua, fue alcalde mayor en 1790, el Rey Carlos de España lo ascendió, nombrándolo Coronel de las milicias, en atención a sus méritos y servicios a la Corona.

Escriben Mireya Benavides, Rosa María Cisneros López, Sandra Méndez y Jazmín Valle que esta información es parte de un estudio investigativo de postgrado en Didáctica en las Ciencias Sociales en la Facultad de Ciencias de la Educación-UNAN-León, en el año 2002. La leyenda sobre el coronel de Arrechavala lo presenta gozando de poderes tan extraordinarios, que a pesar de haber fallecido hacía 100 años se le vio todavía en los comienzos de este siglo montado en su briosa bestia, recorriendo algunas calles de León, donando tesoros que dicen dejó ocultos y asustando a personas de bien a quienes no tenía por qué proporcionarles terror. La primera noticia que la historia revela del coronel Arrechavala la encontramos en las páginas 372-363, Tomo 3 de Historia de Nicaragua, del doctor Tomás Ayón, edición hecha al cuidado del doctor Andrés Vega Bolaños, Embajador de Nicaragua en España, en el año 1956. Tomado de familias de Arrechavala y de Grijalva, la Leyenda y la Historia. Álbum de familia. Managua. Octubre de 1966.

Hay varias leyendas y una de ellas se refiere a la supuesta aparición del fantasma del coronel Joaquín Arrechavala vestido de militar, cabalgando en su yegua “La Cordobesa” sobre la calle Real, ahora Rubén Darío, que comienza en la Iglesia El Calvario y finaliza en la Iglesia Sutiaba.

“Indiscutiblemente, en aquellos tiempos la gente creía que los muertos aparecían. Se dice que esta leyenda surgió con la prohibición del tabaco”.

Sobre esto, don Salomón Somarriba, tataranieto de Arrechavala explica que los contrabandistas de Honduras inventaron la aparición del fantasma para introducir por las noches, en León, la mercadería, una vez que los soldaditos de caites se hubieran espantado por el ruido de las carretas.

Por otra parte, algunos pobladores de la ciudad creen que el espanto del coronel se debe a que busca las riquezas que dejó enterradas en algún sitio de León. “Unos espiritistas cuentan que hablaron con él y que les dijo que dejaría de molestar si conversaba con un familiar para indicarle dónde está enterrado el capital”.

El tataranieto de Joaquín Arrechavala asegura que éste murió en León, pero duda que su cuerpo fue sepultado en la Catedral o en la Iglesia de La Recolección, para cuya edificación contribuyó.

El escribano de su testamento hizo constar que el coronel Arrechavala dijo que lo enterraran en uno de esos santuarios, manifestó Salomón, “pero no se sabe con exactitud en cuál. Supongo que el cadáver se lo llevaron de regreso al norte de España, lugar de donde era originario”, señaló.

Arrechavala aparece siempre en las visiones nocturnas montando su caballo de un lujo inimaginable, “con charreteras de oro, fajas de oro, ropas doradas, monturas, frenos, espuelas de oro, hasta los dientes del general y de su caballo brillan como el oro…”

Cuentan que un día un campesino que araba su parcela de maíz, vio venir en la bajada del camino a un hombre trotando en su caballo. El brillo de los ojos del animal cegó al trabajador que no supo el rumbo del misterioso desconocido. Cuentan que ésa es una aparición de Arrechavala.